En los anteriores posts escribía sobre el derecho a la intimidad, su evolución como concepto y la importancia sustancial de la aparición de las nombradas "nuevas tecnologías".
Así mismo, en el mundo real (no virtual) la privacidad y su protección también tienen una incidencia muy elevada en aspectos de la vida cotidiana de las personas.
En las escuelas, los hospitales, al rellenar los datos de cualquier cuestionario, en los centros de trabajo, en las entidades bancarias, en la Administración Pública, en muchos y muchos lugares donde nos relacionamos diariamente directa o indirectamente constan datos sobre nuestra salud, nuestra edad, el lugar de nacimiento (raza), la afiliación sindical, fotografías, Muchos datos personales que, como tales, nos pertenecen. Son del propio individuo y de su ámbito más privado e íntimo.
Hay una símil con la vida virtual, con Internet, ya que muchas veces esta información es facilitada con el consentimiento correspondiente, lo da el propio interesado, pero para igual que en el mundo virtual: una vez que la información sale de la persona, escapa a su control.
CONCLUSIÓN: La similitud entre el mundo real y el mundo virtual en el tema de la privacidad es muy elevada. Los individuos dan información personal por muchos de los actos de la vida cotidiana, y la utilización de esta información escapa de su control.
La privacidad y su protección es un tema de tanta importancia que está presente en los dos mundos seguramente por tratarse de ser una cuestión inherente a la propia persona.
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