Viendo hace días la ecografía del hijo de una pareja personas "conocidas" a nivel internacional, reflexionaba sobre la diferencia entre el consentimiento en el mundo real y en el mundo virtual y los datos personales.
En el mundo real tal vez la persona tenga una "necesidad" que le haga compartir un aspecto tan íntimo como es la ecografía del futuro hijo, con las personas más cercanas, En pocas ocasiones esta persona repartirá por la calle una fotocopia de esta ecografía. Incluso hablar sobre ello resulta extraño por ser algo impensable.
La misma persona, sin embargo, puede colgar esa misma ecografía en una Red Social para ser compartida con cualquier persona desconocida. No sólo la enseña, como haría en el mucho "real" sino que pierde el control sobre ella.
Lo que en un mundo es impensable en el otro se convierte en algo habitual.
En este caso no hay ningún problema con el consentimiento: son los propios afectados los que publican esta fotografía de la ecografía.
CONCLUSIÓN: la misma persona y la misma ecografía pueden ser tratados de forma totalmente diferente en dos mundos "el real"y el "virtual".
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