En el mundo off-line se puede entender la identidad personal como aquello que diferencia una persona del resto. Según los expertos se forma a partir de condiciones propias de la persona junto con acontecimientos y experiencias básicas. Así, a partir del interior se va formando una imagen de cada uno de nosotros que nos permite interactuar con los demás.
Así, para la identificación de la persona concreta existen diversos datos que son invariables o como mucho pueden tener poca variación: nombre y apellidos y número del Documento Nacional de Identidad (en su caso) o pasaporte.
En el mundo on-line la identidad digital, que como concepto sería igual que la anterior: lo que permite diferenciar una persona de otra se ve sometida al propio funcionamiento de cada una de las páginas web donde el usuario debe registrarse para poder interactuar con los demás. Así, cada vez deberemos poner nuestros datos, con contraseñas y todos los elementos que se nos requieran.
Existe todavía poca trascendencia de la identidad digital 2.0, que sería única para todas las actuaciones de la Red, y se asemejaría de forma clara a la identidad personal off-line.
Hay todavía dos elementos relevantes que deben tenerse en cuenta para unificar esta identidad:
A) La seguridad.
B) La confianza.
CONCLUSIÓN: Los dos elementos clave al pensar en unificar ID's son la seguridad y la confianza, ya que sin ellos el usuario puede tener reparos a la hora de crear una identidad 2.0. Por otro lado, la propia idiosincracia de Internet permite que las personas puedan ocultar o mentir a la hora de facilitar datos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentario