Nuevas tecnologías y antigüedad.

Este sábado leí un artículo de José Antonio Marina en el que había una frase que me ha hecho reflexionar: "Las nuevas tecnologías han triunfado porque satisfacen pasiones muy antiguas."
 
Según en autor las personas sentimos un placer por las historias desde tiempos muy lejanos, y esto se concreta en que como seres humanos nos sentimos atraídos por la intimidad de los demás, al tiempo que necesitamos contar aspectos de nuestra vida para sentirnos dentro del "grupo".
 
El autor destaca dos pasiones ancestrales de los humanos que se unen en las Redes Sociales de Internet y que favorecen su éxito:
 
. El afán de ser visible: como seres sociales queremos que "los demás" nos vean, y por tanto explicamos, en mayor o menor medida según nuestros parámetros de lo íntimo, aspectos que nos conciernen.
 
. El placer por conocer la vida de los demás: curiosidad, disfrutar con los rumores.... en definitiva comentar de forma continuada sobre la vida privada de los demás.
 
Estos comportamientos en otras épocas se hacía en las plazas de los pueblos, en las reuniones con las vecinas. Ahora puede hacerse de manera globalizada a través de Internet. Pero las pretensiones son las mismas: necesidad de contar la propio y querer conocer lo ajeno.
 
CONCLUSIÓN: Según nos enseña este autor, lo que parece tan moderno y nuevo no es más que la aplicación global de comportamientos basados en pasiones ancestrales: necesidad de explicar y curiosidad por la vida de los demás. En el fondo, nada nuevo.

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