¿Las nuevas tecnologías pueden comportar riesgos ilimitados para la privacidad de las personas?.
Esta es la pregunta que me planteo cuando leo en la prensa comentarios sobre un echo acontecido recientemente donde intervienen muchos de los conceptos expuestos en anteriores posts.
A una persona de una parte del mundo le roban su ordenador. Esta persona tiene una aplicación que le permite hacer fotografías de lo que su ordenador (robado) tiene delante. Después de acudir a la policía decide abrir un blog en Internet y publicar las fotografías que su ordenador va captando en un lugar que su dueño desconoce.
Resulta que en las fotos aparecen unas personas, en lo que se desprende que es el interior de una casa. El blog tiene mucha repercusión hasta el punto que los propios interesados, es decir, las personas que aparecen en esas imágenes, se ponen en contacto con el anterior propietario del ordenador. Viven en otra parte del mundo, y no sabían que habían adquirido un ordenador robado ni que su vida cotidiana estaba expuesta en Internet.
Sea como sea, se han captado imágenes del interior de su domicilio y se han publicado en Internet con su más absoluto desconocimiento. ¿Puede existir más invasión de la privacidad/intimidad?. Se trata de personas anónimas que están en el interior de su domicilio.
Esta historia ilustra la importancia que las nuevas aplicaciones, la seguridad de la información y la protección de la privacidad tienen en este mundo globalizado.
CONCLUSIÓN: Los avances en las aplicaciones informáticas permiten cada día realizar actos más sofisticados en relación con las comunicaciones. La seguridad debe permitir proteger la privacidad de las personas. La utilización de estas nuevas aplicaciones también debe hacerse desde el máximo respeto a la intimidad de terceros.

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