La privacidad es un derecho personal, lo que significa que cada individuo tiene que tener la libertad de entender este concepto y decidir cuál es el contenido que quiere darle. Cada persona debe tener el control para decidir qué está dentro de su concepto de privacidad.
En noviembre del lejano 2008 The New York Times escribía un artículo sobre un experimento: se regalaban teléfonos inteligentes a estudiantes, a cambio de "conocer" la información que se podía extraer de su utilización: dónde estaban, con quién hablaban, sobre qué temas, a qué horas, etc..
En ese caso, 100 estudiantes accedieron a intercambiar "sus datos, su privacidad" por un teléfono, argumentando que les era indiferente que se conocieran todos los actos que se realizaban a través del teléfono. Preferían tener el artículo porque no le daban importancia a que se conocieran ciertos aspectos de su vida privada, lo consideraban irrelevante dentro de la gran cantidad de datos que ellos mismos explicaban en Redes Sociales.
Lo importante de este intercambio es que las reglas del juegos eran conocidas, que las dos partes sabían lo que entregaban a cambio, y que los estudiantes decidían libremente ceder esa información.
En la actualidad esta práctica de "cesión" de la privacidad es muy habitual, aunque a veces se realiza sin que una de las partes, la persona, sea consciente del rastro digital que sus actos van dejando en la Red.
CONCLUSIONES: El derecho a la protección de los datos personales es individual, y cada uno puede ejercerlo como crea conveniente. La privacidad tiene tantos contenidos como personas, pero es imprescindible, para poder ejercerlo, conocer qué grado de información se está facilitando, sobretodo en Internet.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentario